Cronopete 4

abril 28th, 2018

Acabo de lanzar una nueva versión de Cronopete, la 4.0. Se trata de una versión con muchos cambios internos, aunque externamente puede parecer muy similar.

El primer gran cambio es que ahora tiene un sistema de backends para hacer los backups. Esto era algo que estaba medio hecho desde la primera versión, pero el problema es que, sencillamente, estaba mal hecho: los backends de las versiones viejas sólo daban acceso a un disco, mientras que la lógica de las copias de seguridad estaba por encima. Esto limitaba mucho, porque exigía que donde se hiciesen los backups soportase enlaces a archivo y otras cosas. El nuevo sistema de backend, en cambio, asume completamente TODO el proceso de copia de seguridad; básicamente, cronopete le dice al backend: “quiero que me copies estas carpetas”, o “dame la lista de backups que tienes”, o ” recupera este fichero desde este backup”. Pero no le interesa COMO está hecho el backup. Eso es tarea de cada backend.

Por supuesto es fundamental conservar el sistema viejo de copias de seguridad, por lo que el primer backend funcional que tiene hace copias exactamente igual que el sistema anterior, pero con una diferencia: ahora utiliza la utilidad RSYNC en lugar de código propio, lo que ha permitido eliminar de un plumazo un bug misterioso que hacía que, muy de vez en cuando, apareciesen carpetas con nombres raros en la carpeta personal. Por supuesto, se aprovecha de que RSYNC permite hacer copias de seguridad con la misma estructura que las viejas versiones de cronopete (los ficheros que no han cambiado son enlaces duros al mismo fichero de la copia anterior, lo que permite ahorrar muchísimo espacio).

Con el nuevo sistema, implementar un backend para hacer copias en remoto debería ser relativamente trivial, aunque el problema es cuando tendré tiempo de ponerme en serio con ello (a fin de cuentas, es algo que quiero probar bien antes de lanzar).

Otra novedad, esta vez más sencilla, es que por fin permite que varios usuarios compartan un mismo disco de copias. Por un fallo tonto, las versiones anteriores ponían la carpeta cronopete, en el disco de destino, con permisos de escritura sólo para el usuario que había formateado el disco. Eso significaba que dicho usuario podía hacer copias sin problema, pero en cuanto otro usuario intentase usar el mismo disco para hacer sus copias, fallaría y le propondría formatearlo. Ahora la carpeta cronopete tiene permisos de escritura para todo el mundo, y dentro, igual que antes, hay una carpeta por usuario, en la que sólo dicho usuario tiene permisos de lectura, escritura y atravesado (por motivos obvios: otros usuarios no deberían tener acceso a mis copias de seguridad, pues son MIS datos).

Otro cambio es que ahora borra las copias nuevas después de hacer la copia de seguridad, lo que permite garantizar que si enciendes el equipo sólo un momento, se haga al menos una copia rápidamente. Además, el borrado de copias viejas se hace de manera más segura: antes se borraba directamente el directorio, lo que podía suponer un problema si se apagaba el ordenador o si cronopete fallaba en mitad del borrado, pues una copia quedaría “a medias”. Ahora, sin embargo, primero se renombran las copias a borrar añadiendo una letra justo antes, de manera que las copias que no se deben tener en cuenta están debidamente etiquetadas; luego se sincroniza el disco, y finalmente se procede a borrar las carpetas así marcadas. Esto tiene otra ventaja, y es que una copia de seguridad no válida nunca aparecerá en la interfaz de restauración de ficheros.

Por último hay varios cambios estéticos y menores, sobre todo en la interfaz de restauración de ficheros. Ahora, por ejemplo, la linea de tiempos muestra la fecha correspondiente, lo que da una idea más precisa de por donde andamos y hasta donde podemos llegar que antes.

También se puede ahora filtrar por tipo de archivo, y, además, cronopete recordará entre ejecuciones si se quería ver en modo iconos o en modo lista de archivos.

Nueva versión de Autovala

marzo 28th, 2018

Hoy saqué una nueva versión de Autovala que añade un detalle muy sencillo pero muy importante: el soporte para anotaciones para traductores.

Resulta que xgettext, la herramienta que extrae del código fuente los textos que hay que traducir a las diversas lenguas, tiene una funcionalidad muy importante, que es la posibilidad de añadir como notas para los traductores cualquier comentario del código que se encuentre en la línea inmediatamente anterior a la de una cadena traducible. Hasta ahora yo daba por hecho que eso se realizaba de manera automática, pero hoy descubrí que no, que hace falta pasar un parámetro en la línea de comandos, en concreto –add-comments. Es más, es posible añadir un tag a continuación, y sólo aquellos comentarios que empiecen por dicho tag serán considerados una nota para los traductores.

Como digo, pensaba que era automático, por lo que Autovala no lo tenía en cuenta, pero al descubrir esto decidí que era una funcionalidad lo suficientemente importante como para que estuviese disponible. Así que ahora es posible añadir en la configuración una línea con po_comment_tag, y todos los comentarios previos a una cadena traducible serán añadidos como notas para traductores. Pero también es posible añadirla como po_comment_tag: XXXXXX, en cuyo caso sólo se añadirán aquellos comentarios que comiencen con XXXXXX.

Como de costumbre, es posible bajar Autovala desde mi página web, o bien desde el repositorio Github de Autovala.

dbForge Mysql en Wine

marzo 19th, 2018

Por una serie de circunstancias tengo que usar dbForge. Dado que se trata de un programa de windows parecía que no había otra que meter una máquina virtual, pero es un entorno que siempre supone un engorro porque no es directo conmutar desde ella hasta algún programa en el sistema operativo maestro. Ante esto decidí intentar hacerlo funcionar en Wine.

El primer problema que me encontré al intentar ejecutar el instalador fue que me exigía un entorno de 32 bits. Para no interferir con otros entornos de wine opté por crear uno independiente. Para ello, en la línea de comandos ejecuté:

export WINEPREFIX=~/.wine32
export WINEARCH=win32

Una vez hecho esto ya ejecutaba el instalador, pero me pedía .NET 3.5 SP1 o superior, y aquí empezaron los problemas. Probé a bajar el instalador de dicho .NET, pero no se dejaba instalar. Rebuscando, en varias páginas indicaban que había que usar winetricks para instalarlo. Así lo intenté con:

winetricks dotnet35sp1

Sin embargo, no se instalaba: algo fallaba en winetricks que la instalación fallaba.

Probé a instalar Mono para windows, pero no sirvió tampoco: el instalador no lo reconocía como un entorno .NET.

Tras varias pruebas infructuosas, finalmente se me ocurrió probar a instalar la versión 4.0 de .NET con:

winetricks dotnet40

Y esta vez sí se instaló completamente. Una vez instalado, probé el instalador de dbForge y también funcionó, así como el programa en sí (aunque da un pequeño aviso, indicando que necesita la versión 2.0 de .NET y que si se quiere bajar; basta con decir “No” y funcionará igualmente bien).

Autovala y Multipackager

marzo 7th, 2018

Recientemente saqué versiones nuevas de Autovala y Multipackager.

En el caso de Autovala, se trata de la 1.3.0. El motivo fue que en la última actualización de paquetes de mi sistema operativo se pasó a Vala 0.39. Sin embargo, este compilador busca los ficheros VAPI en el directorio de la versión 0.40. La solución consistió en no deducir el directorio donde están los ficheros VAPI a partir de la versión del compilador, sino preguntarle donde los va a buscar (para lo que basta con hacer “valac –api-version”). Con esto, Autovala puede por fin encontrar dichos ficheros y detectar automáticamente las dependencias del programa.

El cambio en Multipackager surgió, precisamente, para corregir un problema al crear los paquetes de Autovala, y es que, debido al cambio de nombre de una biblioteca desde Debian Estable a Debian SID, el fichero de configuración sólo servía para uno de ellos. La solución fue modificarlo para que sea capaz de detectar alternativas a paquetes (el comando “|” en las dependencias, para indicar que se puede poner un paquete cualquiera de una lista).

Como de costumbre, están disponibles en mi web y en mi repositorio de GIT.

Cuando WiFi y Bluetooth chocan

febrero 16th, 2018

Hace unos días mi padre estaba sufriendo un problema bastante raro: la conexión a internet de su nuevo móvil iba realmente mal y no recibía mensajes, pero sólo cuando usaba la WiFi de casa. Hice algunas pruebas y, efectivamente, con la WiFi era imposible navegar desde el móvil o enviar mensajes: prácticamente no funcionaba. De vez en cuando enviaba algún que otro mensaje, o era capaz de cargar media página, pero enseguida fallaba de nuevo.

Empecé a hacer pruebas y, de casualidad, llegué hasta el Bluetooth: cuando estaba activo la WiFi no funcionaba, pero si lo desactivaba, funcionaba todo perfectamente. Por desgracia, dado que mi padre tiene un manos libres en el coche, desactivarlo siempre no era una opción, y andar conectándolo cada vez que se sube al coche no es una solución práctica, porque, como nos pasaría a todos, o se olvidaría de encenderlo al subir, o se olvidaría de apagarlo al bajar.

En parte tiene sentido que el Bluetooth interfiera con la WiFi, porque ambos trabajan en la misma banda de frecuencia: 2,4GHz. Sin embargo, lo raro es que no ocurriese con el móvil viejo, así que tocó seguir investigando. ¿Era un problema de ese modelo concreto, tal vez?

La solución apareció por sorpresa: el motivo es que el móvil viejo sólo tenía WiFi 802.11g (que da un máximo de 54 megas por segundo), mientras que el nuevo tiene WiFi 802.11n (que puede dar hasta 300Mbps). Parece que el WiFi n es mucho más sensible a las interferencias, y tener un emisor (el de Bluetooth) tan cerca de su antena hace que no sea capaz de transmitir o recibir de manera fiable.

La solución, al final, consistió en ir al router y configurarlo para que sólo aceptase conexiones WiFi 802.11b/g, en lugar del modo por defecto que era 802.11b/g/n. De esta manera nunca se intentará conectar mediante el protocolo más moderno, y todo funcionará correctamente. Es la mejor opción, además, porque mezclar dispositivos 802.11g con 802.11n hace que el rendimiento de ambos baje mucho, con lo que es mejor que todos se conecten con el mismo protocolo.

El problema lo tengo ahora con mi sobrino, porque le pasa algo parecido pero su router, de Vodafone, no deja al usuario normal cambiar los protocolos, sólo el administrador. A ver si desde el servicio técnico nos lo hacen. Si no, tocará capar todos los equipos de casa uno a uno para que sean ellos los que no se conecten en modo 802.11n.

VirtualBox y Windows 10

junio 2nd, 2017

Por circunstancias de la vida he tenido que usar Windows 10 en una máquina virtual sobre Linux, así que, por comodidad, decidí usar VirtualBox. Mi sorpresa fue descubrir lo terriblemente lento que iba. Por algún motivo se pasaba todo el rato accediendo al disco duro, y eso enlentecía el sistema hasta límites exasperantes.

Afortunadamente, rebuscando, encontré la solución:

  • Pulsar “Windows”+R, para ejecutar una aplicación, y lanzar “services.msc”
  • Buscar “Windows Search” y “Superfetch”.
  • En cada uno, ir a Propiedades, detenerlo, y desactivarlo.
  • Profit!

Más Gentoo para MipsEL

diciembre 25th, 2016

Estoy actualizando la distribución de Gentoo para webtv y, como no podía ser de otra manera, hay problemillas. El último ha sido con busybox. Para poder compilarla hay que añadir, además de las opciones que indico en Generando Gentoo para WebTV, hay que añadir las siguientes:

busybox_config_option n NANDWRITE
busybox_config_option n NANDDUMP
busybox_config_option n FLASH_ERASEALL
busybox_config_option n FLASHCP
busybox_config_option n BLKDISCARD

Por otro lado, la variable USE debe contener:

USE="${ARCH} -pam -fortran -sanitize -X -iptables -hardened -seccomp -ipv6 -systemd -mdev internal-glib -caps -gtk -qt -t -boehm-gc -nls -filecaps"

Preparando Gentoo de nuevo

diciembre 19th, 2016

Estoy preparando una nueva versión de Transmission para el WebTV, y como perdí el sistema Gentoo que había construido hace tiempo he tenido que volver a generarlo, siguiendo mis propias notas.

Sin embargo esta vez me apareció un problema extra una vez finalizado todo. Para empezar, Python siguió dando problemas, así que compilé la versión 3.4 de manera cruzada y dejé para compilar en nativo la versión 3.5. Pero una vez compilado todo, y tras entrar con systemd-nspawn, me encuentro con que varios comandos, entre ellos el importantísimo emerge, devuelven un error rarísimo:

mipsel-unknown-linux-gnu / # env-update
Traceback (most recent call last):
  File "/usr/lib/python-exec/python3.4/env-update", line 31, in 
    import portage
ImportError: No module named 'portage'

Tras muchas pruebas, descubrí que el problema era que, como el sistema gentoo nativo era de 64 bits, metió muchas bibliotecas en /usr/lib64, directorio que el sistema Mipsel no encontraba porque es de 32 bits.

La solución fue tan sencilla como copiar recursivamente /usr/lib64 a /usr/lib.

El cubo III

octubre 12th, 2016

Cuando actualicé mi PC hace unos años, opté por deshacerme del viejo Cubo II y utilizar una caja comercial cúbica. Luego volví a actualizar el ordenador y pasé a una caja clásica. Finalmente, hace unos meses, decidí que era hora de darle un poco a la carpintería, así que decidí construir una caja nueva.

Tras darle varias vueltas, sopesando posibles materiales, de pronto caí en la cuenta de que podía aprovechar la vieja caja cúbica. Esta caja era bastante grande, así que podía intentar reducirla a un tamaño más manejable (pulsar sobre las imágenes para verlas más grandes).

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Esta es la caja original. No es realmente muy grande, pero aún así, dado que está pensada para contener placas MicroATX, dos unidades de 5 1/4 y una de 3 1/2 externas, y hasta dos discos duros internos, es obvio que sobra mucho espacio. Sobre todo cuando yo ya no uso el DVD para nada.

Lo primero que hice fue desmontarla completamente y dejar sólo el armazón.

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Vemos que hay dos piezas que van desde el frontal hasta la parte posterior y que, además de dar más solidez a la caja, permiten sostener las unidades externas; sobre una de ellas, además, se apoyan los discos duros y la fuente de alimentación. También hay una barra metálica en el otro lado. Las piezas están sujetas con remaches, que quité reventándolos con el taladro. La barra está atornillada, así que no tuvo ninguna dificultad.

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El siguiente paso consistió en cortar el chasis para acortarlo. Decidí reducirlo a lo mínimo que me permitiese la base donde se atornilla la placa madre (que es una pieza independiente). También recorté las dos mitades en altura, teniendo en cuenta el tamaño de la fuente de alimentación y la mínima altura a la que la podría poner.caja_pequena_5 caja_pequena_6

Una vez hecho esto, uní ambas mitades con remaches, consiguiendo así el chasis del tamaño que quería.

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A continuación, recorté la barra para ajustarla al tamaño, la limé bien para quitarle asperezas, y le hice un agujero en el lado recortado para poder fijarla con un tornillo en los mismos agujeros del chasis donde estaba originalmente.

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Ahora tenía que añadir la pieza que va desde el frontal hasta la parte posterior, para poder apoyar la fuente de alimentación. Para ello eliminé primero los soportes de las unidades externas (usando el taladro, como en la primera foto), y la fijé boca arriba para poder recortar cómodamente los laterales con la dremel.

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Hecho esto, la fijé boca abajo sobre un listón y recorté la parte central, dejando unos dos centímetros extra de manera que dispusiese de una lengüeta, necesaria para fijar la pieza en el otro lado de la caja.

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Doblé la lengüeta de manera que quedase perpendicular a la parte superior. Para que quedase lo mejor posible puse la pieza boca abajo de nuevo y la fijé con un listón, cuyo borde estaba situado justo en el punto de doblez. Luego sólo tuve que ir golpeando poco a poco con el martillo hasta conseguir dejarla exactamente como deseaba. El listón garantizó que sólo se doblará por donde me interesaba.

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Hecho esto, hice dos agujeros en los puntos adecuados y sujeté la pieza con unos remaches. Con esto terminé el chasis.

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Ahora le tocaba el turno a la fuente de alimentación. La coloqué sobre la pieza y recorté la zona de la rejilla de la parte posterior para dejar libres los conectores, además de hacer algún agujero extra para los tornillos.

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Llegó el turno de construir el frontal. Al principio había probado a recortar y recomponer el original, pero quedaba fatal, así que decidí hacer yo mismo uno nuevo. Y ya puestos, decidí darle algo de estilo, así que lo hice directamente en madera. Lo primero fue conseguir un trozo de tablero del tamaño deseado para el frontal y marcar en él qué zonas se van a recortar para colocar los conectores delanteros. En este caso dejé hueco para un lector de tarjetas, los conectores de audio, dos USB 2.0, dos USB 3.0 y dos eSATA.

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Procuré que la veta de la madera quedase en la misma dirección que los cortes más largos, pues simplifica el trabajo. A continuación fijé un listón de madera bien recto en cada una de las líneas a recortar, y usé un cincel de madera para recortar hasta una profundidad de unos cinco milímetros. El cincel lo iba apoyando en el listón para asegurarme de que el corte fuese lo más recto posible.

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Una vez hechos todos los cortes, le di la vuelta a la tabla y usé una fresa para ir rebajando (poco a poco, unos milímetros de cada vez) por el lado opuesto las zonas de cada conector, hasta quedar a unos cuatro milímetros del frontal. Al hacerlo, los cortes que hice antes con el cincel hicieron que la pieza interna de los agujeros se soltase, quedando así libres.

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El siguiente paso fue lijar a conciencia la superficie, limar los bordes de los agujeros para dejarlos regulares y lisos, recortar los bordes del tablero con una fresa para darles un acabado redondeado, y barnizarla con tres capas de barniz. Este es el resultado definitivo, junto con los tres intentos fallidos anteriores.

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Luego ya sólo hubo que añadir el botón de encendido, los LEDs y los conectores por el lado trasero.

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El siguiente paso fue el soporte del disco duro. Partí del mismo que tenía la caja vieja, pero lo recorté (el original tenía espacio para dos discos duros apilados, pero quedaba muy pegado a la tarjeta gráfica).

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A continuación enderecé y volví a doblar la lengüeta superior para “colgar” el soporte de la barra que cruza la caja. Para ello utilicé un destornillador con el mismo diámetro que la barra, y el martillo. También recorté el lateral izquierdo para hacer una pestaña que encajase en la parte izquierda, para así sujetar el soporte a la caja con un remache (en la segunda foto, es la pestaña situada encima de las aberturas de las tarjetas de expansión, a la izquierda).

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Por último, enderecé la pestaña de la derecha y le fijé un soporte para discos de 2 1/2 pulgadas, porque quería añadir un disco SSD a mi equipo.

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Y así quedaron ambos discos, ya montados y conectados.

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El último paso fue preparar la tapa y las paredes laterales. La tapa la recorté un centímetro más larga de lo necesario, y luego coloqué una tabla para doblarla en ángulo con el martillo. Esa zona quedó hacia atrás.

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Por último, las paredes. Comencé colocando las láminas originales en su sitio para marcar los dos cortes necesarios.

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Luego corté dejando un centímetro de más tanto por arriba como por detrás. La esquina común a ambos cortes la corté en chaflán. A continuación, usando una vez más un listón sujeto con dos sargentas y el martillo, procedí a doblar 180 grados el trozo que sobra. Al haber cortado en chaflán la esquina común, las dos lengüetas no se solaparon (como se puede ver en la tercera fotografía).

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Y este es el resultado final, una vez ensamblado todo y, por supuesto, darle una mano de pintura negra en spray: una caja que ocupa, aproximadamente, 2/3 del volumen de la caja original.

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Cargando fácilmente mis cascos

julio 25th, 2016

Hace tiempo acabé cansado de mis cascos con cable: se enredaban con todo, y a menudo me olvidaba que los llevaba puestos, con lo que, al levantarme, me daban un tirón. Es por esto que decidí comprar unos cascos inalámbricos. Además, para evitar interferencias o que los vecinos puedan escuchar desde otro equipo lo que estoy viendo en ese momento (cof, cof-porno-cof, cof), decidí usar unos cascos bluetooth. Compré unos bastante baratos, pero eran incómodos, así que trasplanté la circuitería a mis viejos cascos de cable.

Todo funcionaba bien, excepto por un detalle: cada dos por tres me encontraba sin batería porque me los quitaba y no los enchufaba al cargador, con lo que tenía que usarlos durante un buen rato con el cable enchufado, perdiendo así las ventajas. Ante esto empecé a pensar en maneras de recargar la batería de una manera más automática. La primera idea fue utilizar carga inalámbrica: montaría un soporte para los cascos con una bobina sobre él; a su vez, una segunda bobina montada en la diadema de los cascos estaría conectada a los pines de recarga. Así, al colocarlos en el soporte, ambas bobinas quedarían alineadas formando un transformador, igual que se hace en los sistemas de carga inalámbrica de los móviles. Por desgracia, aunque la teoría era muy sencilla, la práctica no lo era tanto: hacía falta un oscilador para alimentar la primera bobina, ajustar la impedancia del conjunto para que estuviese en resonancia… un cristo.

Decidí entonces probar una aproximación más pedestre: colocaría un par de contactos metálicos en la diadema que coincidiesen con otros situados en un soporte, de manera que cuando colgase los cascos éstos recibirían alimentación directamente. La primera idea fue colocar dos contactos en los laterales de la diadema para uno de los polos, y otro en el centro, por debajo, para el otro. De esta manera no habría riesgo de invertir la polaridad si colgaba los cascos al revés. Sin embargo, enseguida deseché esta opción por dos motivos: para empezar, no era sencillo construir un soporte con los tres contactos; y por otro, no me gustaba la idea de tener un contacto metálico apoyado en mi cuero cabelludo (con el sudor acabaría estropeándose). Tras darle varias vueltas, decidí que la mejor opción era usar sólo dos contactos, situados en cada lado de la diadema. Para evitar estropear los cascos por recibir la polaridad al revés si los colgaba mal, decidí añadir un puente de diodos entre los contactos y el circuito de carga. Por desgracia, a la salida tendría 1,4 voltios menos que en la entrada por culpa de las pérdidas de los diodos, y, por otro lado, no quería correr el riesgo de alimentar un dispositivo con una batería de Li-ion con una tensión excesiva(y menos si está situada junto a mi oreja) .

Dado que el diseño original estaba pensado para cargarse desde un USB y, por tanto, la tensión tenía que ser de 5V estabilizados, decidí añadir un regulador justo entre el puente de diodos y el circuito bluetooth. La primera idea que me vino a la cabeza fue el clásico 7805, pero dado que es un regulador lineal, podría tener problemas de sobrecalentamiento (y, una vez más, hay que recordar que eso va a ir pegado a nuestra oreja…), así que lo sustituí por un regulador conmutado, en concreto un TSRN 1-2450 de la marca TRACO. Gracias a él, podría usar cualquier tensión superior a 8 voltios en la entrada del circuito sin riesgo de quemar nada orgánico.

El sistema, finalmente, quedó así:

esquematico

Vemos que la tensión (que no es necesario que esté estabilizada) disponible en el soporte llega a los cascos mediante dos contactos metálicos situados a cada lado de la diadema. Esta tensión (que puede ir con cualquiera de las dos posibles polaridades) llega al puente de diodos, que nos garantiza tener el positivo y el negativo donde nos interesa, pero con una pérdida de 1,4 voltios (con lo que tendremos entre 7,6 y 10,6 voltios). A continuación viene el regulador de tensión, que nos proporciona los 5 voltios estabilizados que necesitamos para el circuito bluetooth.

Una vez diseñado llegó el momento de construirlo, y aquí fue donde empezaron los problemas, en concreto el problema de como hacer los contactos. La primera idea fue utilizar lámina de cobre, pero no fui capaz de encontrarla en ningún lugar. Decidí probar con papel de aluminio: supuse que, si iba bien pegado, no debería haber riesgo de rotura, y sería muy sencillo de fabricar al poder aplicar una capa de loctite primero, pegar encima el papel, y luego recortar con un cutter. Por desgracia el invento no aguantó ni dos días (no sólo el papel de aluminio es demasiado frágil, sino que el loctite no se adhiere nada bien a él). Empecé a buscar alternativas, llegando incluso a intentar hacer una especie de trenza con cable de cobre, pero no encontraba nada que fuese adecuado.

Y de pronto, la solución apareció por pura casualidad: malla de desoldar.

desoldar

Para los que no la conozcan, se trata de cable fino de cobre trenzado formando una tira plana, utilizado para desoldar componentes: básicamente se coloca encima del estaño que se quiere retirar y se calienta el conjunto con el soldador. Cuando el estaño se funde, la malla lo absorbe por capilaridad, quedando el punto completamente libre.

Probé a pegarlo con loctite y el resultado fue excelente… hasta que intenté alimentar el circuito: la malla había absorbido el loctite por capilaridad, por lo que había quedado completamente cubierta y ya no era conductora. Probé también con pistola de pegamento térmico, pero no agarraba en el cobre y se soltaba.

Entonces decidí hacer una prueba a la desesperada, así que fui a la papelería de enfrente de mi casa y compré cinta adhesiva de doble cara, la apliqué en ambos lados de la diadema, pegué la malla poco a poco pasando la uña fuertemente por encima para asegurarme de que quedase bien pegada, y recorté los trozos sobrantes con un cutter. El resultado fue perfecto, y es capaz de aguantar muy bien el rozamiento diario de colgarlo y quitarlo del soporte:

contactos

La cinta aislante negra colocada en los dos extremos es para evitar que la malla se suelte: aunque a lo largo queda muy bien fijada, en los extremos es muy fácil que se acabe levantando, lo que acaba en un “efecto cremallera”. Es por esto que es fundamental protegerla de esta manera si queremos que nos dure mucho tiempo.

Para el soporte utilicé una alcayata grande en forma de L, y para los contactos aproveché las láminas de una pila de 4,5 voltios (la clásica “pila de petaca”):

pila_de_petaca

Con ellos hice dos contactos, uno en cada lado, y los conecté a un alimentador de 12 voltios:

soporte

El resultado no es muy elegante y puede mejorarse, lo reconozco, pero será cuando tenga algo de tiempo.

Y este es el resultado final: ahora sólo tengo que asegurarme de colgar los cascos en el soporte y siempre estarán cargados y listos para su uso.

completo


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