A ritmo de conga (y 9)

No esperaba escribir esta entrada, pero al final me animé. Resulta que, aunque estoy muy contento con mi robot aspirador, tiene un defectillo que no me convence nada, y es que cuando hay una alfombra y tiene que girar estando encima del borde, se suele atascar.

El motivo es que en la parte trasera, justo en el borde del depósito de suciedad/tanque de agua, hay una rueda para apoyarse. Ésta en concreto:

El problema con ella es que si la aspiradora está justo medio subida en una alfombra, con la mitad del cuerpo encima y la otra mitad fuera, y en ese momento gira sobre sí misma en lugar de avanzar, esa rueda tropezará contra el borde de la alfombra y no dejará que la aspiradora gire, sino que la empujará fuera. En un mundo ideal sería una rueda loca y no habría ese problema.

Pero como yo no soy de quedarme de brazos cruzados, decidí intentar solucionarlo.

Las primeras búsquedas de ruedas locas en internet no dieron ninguna solución adecuada: o eran muy grandes, o eran carísimas (¿en serio más de diez euros por una bola de acero y un soporte impreso en 3D?). Así que decidí buscar una solución más artesanal, al menos para intentar probar el concepto y ver si lo resuelve o no.

Al principio decidí buscar dos bolas de rodamiento de 15 milímetros de diámetro y hacer dos soportes con impresión 3D. Algo parecido a la rueda frontal del mClon. Esos soportes con las bolas irían montados a cada lado de la rueda trasera y sobresaldrían un milímetro más que ésta. Eso debería ser suficiente para salvar cualquier alfombra.

Sin embargo, tras hablar con mis compañeros de A industriosa, me indicaron que, realmente, esa rueda loca no gira demasiado y que además es bastante pesada, y que para lo que yo quiero, algo estático (un simple vástago redondeado) haría la misma función y sería más sencillo de construir.

Ante esto, me acerqué a mi Todo a 100 de confianza y empecé a buscar «cosas esféricas» que me pudiesen servir, y encontré unas pelotas de una goma dura que eran perfectas:

Lo primero fue cortarla a la mitad, de manera que midiese 18 milímetros. Esto lo hice fácilmente con un cutter.

El siguiente paso fue recortar un lateral para que encajase en la zona de la rueda actual, cubriéndola por completo.

Y por último, un poco de cola térmica para fijarla. La ventaja de la cola térmica es que se disuelve con un poco de alcohol, lo que me permitirá quitarla sin dejar rastro en caso de que no funcione.

Y el resultado es, sencillamente, perfecto: ya no se atasca cuando tiene que girar en el borde de una alfombra, sino que sube perfectamente sobre ella como si estuviese bañada en mantequilla. Aunque sí es cierto que se desgasta un poco, no creo que sea un problema, pues en último caso, cuando llegue a la rueda, empezará a apoyar en ella y se acabará el desgaste, pero con la ventaja de que estará rodeada por la goma esférica y seguirá cumpliendo la función de ayudar a sortear alfombras al girar.

CC BY-SA 4.0 A ritmo de conga (y 9) por A cuadros está licenciado bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.

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